MASTER EN LITERATURA COMPARADA EUROPEA

El cuento europeo y España

01.- Pedro Alfonso, el primer español autor de cuentos "europeo".

La disciplina clericalis en Europa
 

Cuento XXII.- El rústico y la avecilla

01.- LIBRO DE LOS ENXEMPLOS (Traducción de La Disciplina)

LIII.-Dolendum non est de rebus amissis, nec impossibilia sunt credenda.
De las cosas perdidas non te debes doler,
Et las imposibles non debes creer.


Dijo Pedro Alfonso a su fijo: "-Non desees las cosas ajenas, nin fagas dolor de las cosas perdidas.
Dicen que un homme tenía un verjel en que corría agua, en que había yerba verde. E un día en después de sus trabajos fuése a folgar a aquel verjel, e él estando alí, asentóse un ruiseñor sobre un árbol e comenzó a cantar muy dulcemente, e él puso sus lazos e tomólo, e díjole el avecila:
-"¿A qué trabajaste tanto por me tomar, e qué provecho esperaste haber en mi presión?"
E díjole el homme:
-"Cobdicio oír tus cantos".
E dijo el avecilla:
-"Non te aprovecha nada, ca por precio nin por ruego nunca cantaré, si non me soltares".
E respondió:
"Si non cantares, yo te comeré".
E dijo ella:
-"¿Cómo me comerás? Que si me comieres cocida, ¿qué te aprovechará cosa tan pequeña? E si asada aún seré menor, e la carne áspera; mas si me dejares ir, tú habrás gran provecho".
E él dijo:
-"¿Qué provecho?"
Dijo el ruiseñor:
-"Yo te mostraré tres maneras de sabidoría que las preciarás más que carne de tres terneras".
E él seyendo seguro de lo que le prometió, soltóla, e el ave le dijo:
-"Lo primero, non creas todo lo que te dijeren; lo segundo, lo que tuyo fuere, siempre lo guarda e lo tien; lo tercero, por cosa que pierdas nunca hayas dolor".
E dicho esto, voló encima de un árbol, e comenzó a cantar dulcemente e decir:
-"Bendito Dios que cerró la lumbre de tus ojos e te tiró el saber, ca si hobieras buscado mis tripas, hobieras fallado peso de una onza de jacinto, que es piedra muy preciosa".
E de que él oyó esto comenzó a llorar e ferirse en los pechos, porque creyera al avecilla. E díjole el ruiseñor:
-"Aína te olvidaste el seso que te dejé: ¿yo non te hobe dicho non creas todo lo que te dijeren? ¿Cómo creyes que en mí ha este jacinto de una onza, ca yo todo non peso tanto? E yo non te dije: non hayas dolor de las cosas perdidas? ¿Por qué te dueles del jacinto que stá en mi cuerpo?"
Dichas estas cosas e el rústico escarnecido, el ruiseñor fuése para los montes.

(B.A.E. Tomo LI)