Literatura Española del Siglo XVII

QUEVEDO

4.2.3.- Poesía satírico-burlesca

4.2.3.1.- Defectos físicos

114.- A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ [2 versiones]

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Érase un hombre a una nariz pegado, [Blecua]
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera
sabañón garrafal, morado y frito.

Puedes ver en este enlace ejemplos de epigramas dedicados a narices y llenos también de hipérboles

4.2.3.1.1.- Calvos

120 CALVO QUE NO QUIERE ENCABELLARSE

Retrato de Góngora

Pelo fue aquí, en donde calavero;
calva no sólo limpia, sino hidalga;
háseme vuelto la cabeza nalga:
antes greguescos pide que sombrero.

Si, cual calvino soy, fuera Lutero,
contra el fuego no hay cosa que me valga;
ni vejiga o melón que tanto salga
el mes de agosto puesta al resistero.

Quiérenme convertir a cabelleras
los que en Madrid se rascan pelo ajeno,
repelando las otras calaveras.

Guedeja réquiem siempre la condeno;
gasten caparazones sus molleras:
mi comezón resbale en calvatrueno.

 

VARIOS LINAJES DE CALVAS
Romance

«Madres, las que tenéis hijas,
ansí Dios os dé ventura,
que no se las deis a calvos,
sino a gente de pelusa.

»Escarmentad en mí todas;
que me casaron a zurdas
con un capón de cabeza,
desbarbado hasta la nuca.

»Antes que calvicasadas
es mejor verlas difuntas:
que un lampiño de mollera
es una vejiga lucia.

»Pues que si cincha la calva
con las melenas que anuda,
descubrirá con el viento
de trecho a trecho pechugas.

»Hay calvas sacerdotales,
y de estas calvas hay muchas,
que en figura de coronas
vuelven los maridos curas.

»Calvas jerónimas hay
como las sillas de rúa: [sillas de manos]
cerco delgado y redondo;
lo demás, plaza y tonsura.

»Hay calvas asentaderas,
y habían los que las usan
de traerlas con greguescos, [=calzones]
por tapar cosa tan sucia.

»Calvillas hay vergonzantes,
como descalabraduras;
pero yo llamo calvarios
a las montosas y agudas.

»Hay calvatruenos también, [“cabeza atronada del vocinglero hablador y alocado” Autorid.]

donde está la barahúnda
de nudos y de lazadas,
de trenzas y de costuras.

»Hay calvas de mapamundi,
que con mil líneas se cruzan,
con zonas y paralelos
de carreras que las surcan.

»Hay aprendices de calvos,
que el cabello se rebujan,
y por tapar el melón,
representan una furia.

»Yo he visto una calva rasa,
que dándola el sol relumbra,
calavera de espejuelo,
vidrïado de las tumbas.

»Marido de pie de cruz
con una muchacha rubia,
¿qué engendrará, si se casa,
sino un racimo de Judas?»

En esto, huyendo de un calvo,
entró una moza de Asturias,
de las que dicen que olvidan
los cogotes en la cuna;

y a voces desesperadas,
maldiciendo su ventura,
dijo de aquesta manera,
cariharta y cejijunta:

«Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

»Cabéllense en hora buena,
pues como del brazo ha sido
siempre la manga el vestido,
hoy del casco, aunque sea ajena,
es bien lo sea la melena,
y que ande también galán.
Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

»¿Quién hay que pueda creello
que haya por naturaleza
heréticos de cabeza,
calvinistas de cabello?

Los que se atreven a sello,
¿a qué no se atreverán?
Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

»Cuando hubo españoles finos,
menos dulces y más crudos,
eran los hombres lanudos;
ya son como perros chinos.
Zamarro fue Montesinos,
el Cid, Bernardo y Roldán.
Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

»Si a los hombres los queremos
para pelarlos acá
y pelados vienen ya,
si no hay que pelar, ¿qué haremos?
Antes morir que encalvemos;
alerta, hijas de Adán.
Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.»

TRES HIJAS TENÍA UN REY [Delgadina] Romance

[...]Madres que tengáis hijas,
casarlas en vuestras tierras,
casarlas en vuestros barrios,
no las saquéis más afuera.

NUEVO Y FAMOSO ROMANCE EN QUE SE REFIERE LAS ATROCIDADES DE SEBASTIANA DEL CASTILLO

[...]

Padres, los que tenéis hijas,
no seais como los míos,
no las estorbéis matrimonios
que es sacramento divino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Turbias van las aguas, madre,
turbias van;
mas ellas se aclararán.

 

Tonsura sacerdotal

Tonsura jerónima

Calvario del círculo de Gregorio Fernández (S.XVII)

Calavera a pie de cruz (Juan de Flandes, h.1518)

4.2.3.1.2.- Viejos

153.- DESMIENTE A UN VIEJO POR LA BARBA (Fragmentos)

Viejo verde, viejo verde,
más negro vas que la tinta,
pues a poder de borrones
la barba llevas escrita.
Recoger quiere la nieve
que tus edades ventiscan
en pozos de cimenterio
la calavera Charquías. [vendedor de nieve]
Sobre blanco, capa negra
es mocedad dominica:
hoy tinta y ayer papel,
barba será escribanía.

Aunque la pongas tan negra
que puedan llamarla prima, [hora nocturna]
doña Blanca de Borbón
está presa en tus mejillas. [...]
Barbado de naterones
te vieron; y ya te miran,
por lo pez, barba de viernes,
y por mostachos, sardinas [...]
Ya que salieron tus sienes
a las calles en camisa,
cuando quieren acostarse,
¿de qué sirve que las vistas? [...]

[ROMANCE FRONTERIZO ANÓNIMO] ROMANCE DE SAYAVEDRA

Río Verde, río Verde
más negro vas que la tinta.
Entre ti y Sierra Bermeja
murió gran caballería.
Mataron a Ordiales,
Sayavedra huyendo iba;
con el temor de los moros
entre un jaral se metía.
Tres días ha, con sus noches,
que bocado no comía;
aquejábale la sed
y la hambre que tenía. [...]

 

El Greco: Sto. Domingo en oración (1590-96)

Blanca de Enrique III (1379-1407)