Literatura Española del Siglo XVII

QUEVEDO

4.2.2.- Poesía amorosa

4.2.2.5.- Mujer y humor

Princesa de Éboli (1540-1592)

 

76 A UNA DAMA BIZCA Y HERMOSA


Si a una parte miraran solamente
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran?
Y si a diversas partes no miraran,
se helaran el ocaso o el Oriente.

El mirar zambo y zurdo es delincuente;
vuestras luces izquierdas lo declaran,
pues con mira engañosa nos disparan
facinorosa luz, dulce y ardiente.

Lo que no miran ven, y son despojos
suyos cuantos los ven, y su conquista
da a l’alma tantos premios como enojos.

¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista
a que, siendo monarcas los dos ojos,
los llamase vizcondes de la vista?

(ERATO, MUSA IV, 23)


 

77 A UNA DAMA TUERTA Y MUY HERMOSA


Para agotar sus luces la hermosura
en un ojo no más de vuestra cara,
grande ejemplar y de belleza rara
tuvo en el sol, que en una luz se apura.

Imitáis, pues, aquella arquitectura
de la vista del cielo, hermosa y clara;
que muchos ojos, y de luz avara,
sola la noche los ostenta obscura.

Si en un ojo no más, que en vos es día,
tienen cuantos le ven muerte y prisiones,
al otro le faltara monarquía.

Aun faltan a sus rayos corazones,
victorias a su ardiente valentía
y al triunfo de sus luces aún naciones.

(ERATO, MUSA IV, 25)

 

133 PECOSA Y HOYOSA Y RUBIA


Pecosa en las costumbres y en la cara,
podéis entre los jaspes ser hermosa,
si es que sois salpicada y no pecosa,
y todo un sarampión, si se repara.

Vestís de tabardillo la antipara;
si las alas no son de mariposa,
es piel de tigre lo que en otras rosa:
pellejo de culebra os pintipara.

Hecha panal con hoyos de viruelas,
sacabocados sois de zapatero,
o cera aporreada con las muelas.

Malas manchas tenéis en ese cuero;
lo rubio es de candil, no de candelas;
la cara, en fin, lamprea en un harnero. (THALIA, MUSA VI, 73)

[Si pinchas abajo puedes oír una canción de Fernando Álvarez y Alfredo Pérez dedicada a una fea con una letra tremenda (incluídas faltas de ortografía) que no hubiera disgustado a Quevedo:

https://www.youtube.com/watch?v=pLGVfPqqVvg

 

 

81 AMANTE AGRADECIDO A LAS LISONJAS MENTIROSAS DE UN SUEÑO


¡Ay Floralba! Soñé que te ... ¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
¿Y quién, sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.

Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte».

Mas desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto. (ERATO, MUSA IV, 47)

[Es una idea similar a otra que aparece en un poema de Statón, poeta griego del siglo II a C. Si quieres leerlo, pincha aquí]