Literatura Española del Siglo XVII

QUEVEDO

4.2.1.- Poesía metafísica

4.2.1.5.- Naderías

 

 

63 LETRILLA LÍRICA


Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.

¿De qué sirve presumir,
rosal, de buen parecer,
si aun no acabas de nacer
cuando empiezas a morir?

Hace llorar y reír
vivo y muerto tu arrebol
en un dia o en un sol:
desde el Oriente al ocaso
va tu hermosura en un paso,
y en menos tu perfección.
Rosal, menos presunción...

 

No es muy grande la ventaja
que tu calidad mejora:
si es tus mantillas la aurora,
es la noche tu mortaja.

No hay florecilla tan baja
que no te alcance de días,
y de tus caballerías,
por descendiente de la alba,
se está rïendo la malva,
cabellera de un terrón.
Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.


Puedes escuchar una versión cantada de esta letrilla si pinchas aquí

62.- LETRILLA SATÍRICA

Bogdány, Jakab (1710): Still-life with Birds

Flor que cantas, flor que vuelas,
y tienes por facistol
el laurel, ¿para qué al Sol,
con tan sonoras cautelas,
le madrugas y desvelas?
Digasmé,
dulce jilguero, ¿por qué?

Dime, cantor ramillete,
lira de pluma volante,
["cítara de pluma": Soledades]
silbo alado y elegante
que en el rizado copete
luces flor, suenas falsete,
¿por qué cantas con porfía
envidias que llora el día
con lágrimas de la Aurora,
si en la risa de Lidora
su amanecer desconsuelas?
Flor que cantas, flor que vuelas,...

En un átomo de pluma
¿cómo tal concento cabe?
¿cómo se esconde en una ave
cuanto el contrapunto suma?
¿Qué dolor hay que presuma
tanto mal de su rigor
que no suspenda el dolor
al iris breve que canta,
llena tan chica garganta
de Orfeos y de vihuelas?
Flor que cantas, flor que vuelas,...

Voz pintada, canto alado,
poco al ver, mucho al oído
¿dónde tienes escondido
tanto instrumento templado?
Recata de mi cuidado
tus músicas y alegrías,
que las malas compañías
te volverán los cantares
en lágrimas y pesares,
por más que a sirena anhelas.
Flor que cantas, flor que vuelas,...

 

59.- A UN RAMO QUE SE DESGAJÓ CON EL PESO DE SU FRUTA (Fragmentos)

 

De tu peso vencido,
verde honor del verano,
yaces en este llano
del tronco antiguo y noble desasido.
Dando venganza estás de ti a los vientos,
cuyas líquidas iras despreciabas,
cuando de ellos con ellas murmurabas,
imitando a mis quejas los acentos.
Humilde agora entre las yerbas suenas,
cosa que de tu altura
nunca temer pudieron las arenas;
y ofendida del tiempo tu hermosura,
ocupa en la ribera
el lugar que ocupó tu propia sombra.
Menos gastos tendrá la primavera
en vestir este valle
después que faltas a su verde alfombra.
¿Qué hará el jilguero dulce cuando halle
su patria con tus hojas en el suelo?
¿Y la parlera fuente,
que aun ignorante de prisión de yelo,
exenta de la sed del sol corría?
Sin duda llorará con su corriente
la licencia que has dado en ella al día. [...]
Y porque tengo miedo que el invierno
pondrá necesidad a algún villano,
tal, que se atreva con ingrata mano
a encomendarte al fuego,
yo te quiero llevar a mi cabaña,
por lo que mi cansancio, estando ciego,
a tu sombra le debe.
Descansarás el báculo de caña
con que mi vida tristes años mueve;
y ojalá que yo fuera
rey, como soy pastor de la ribera,
que, cetro antes que báculo cansado,
no canas sustentaras, sino estado.

 

72 COMPARA EL DISCURSO DE SU AMOR CON EL DE UN ARROYO

Torcido, desigual, blando y sonoro,
te resbalas secreto entre las flores,
hurtando la corriente a los calores,
cano en la espuma y rubio con el oro.

En cristales dispensas tu tesoro,
líquido plectro a rústicos amores,
y templando por cuerdas ruiseñores,
te ríes de crecer con lo que lloro.

De vidro, en las lisonjas divertido,
gozoso vas al monte; y despeñado
espumoso encaneces con gemido.

No de otro modo el corazón cuitado
a la prisión, al llanto se ha venido,
alegre, inadvertido, y confiado.

 

61 AL PINCEL (Fragmentos)

 

Velázquez: Las Meninas (1656) / Tiziano: Roxelana o Rosa Solimana, esposa de Solimán el Magnífico (h.1550) Murió en 1558


, si en cuerpo pequeño,
eres, pincel, competidor valiente
de la Naturaleza
:
hácete el arte dueño
de cuanto crece y siente.
Tuya es la gala, el precio y la belleza;
enmiendas de la Muerte
la invidia, y restituyes ingenioso
cuanto borra cruel. Eres tan fuerte,
eres tan poderoso,
que en desprecio del Tiempo y de sus leyes,

y de la antigüedad ciega y escura,
del seno de la edad más apartada
restituyes los príncipes y reyes,
la ilustre majestad y la hermosura
que huyó de la memoria sepultada.

Por ti, por tus conciertos
comunican los vivos con los muertos;
y a lo que fue en el día,
a quien para volver niega la Hora
camino y paso, eres pies y guía,
con la ley que en el mundo se mejora.

Por ti el breve presente,
que aun ve apenas la espalda del pasado,
que huye de la vida arrebatado,
le comunica y trata frente a frente.

Los Césares se fueron
a no volver;
los reyes y monarcas
el postrer paso irrevocable dieron;
y, siendo ya desprecio de las Parcas,
en manos de Protógenes y Apeles,
con nuevo parto de ingeniosa vida,
segundos padres fueron los pinceles.
[...]

Tú solo despreciaste
los conciertos del año y su gobierno,
y las leyes del día,
pues las flores de abril das en hibierno,
y en mayo, con la nieve blanca y fría
los montes encaneces.

Ya se vio muchas veces,
¡oh pincel poderoso! en docta mano
mentir almas los lienzos de Ticiano.
Entre sus dedos vimos
nacer segunda vez, más hermosa,
aquella sin igual gallarda Rosa,
que tantas veces de la fama oímos. [...]

Ya fue tiempo que hablaste,
y fuiste a los egipcios lengua muda.
Tú también enseñaste
en la primera edad, sencilla y ruda,
alta filosofía
en doctos hieroglíficos obscuros; [...]

A ti deben los ojos
poder gozar mezclados
los que presentes son, y los pasados.
[...]


La idea central del poema de Quevedo radica en que el pincel vence al tiempo y a la muerte: los vivos pueden comunicarse con los muertos y el presente con el pasado. Gracias al pincel pueden mezclarse los seres vivos, "presentes", y los de otros tiempos, "pasados".

Un ejemplo muy claro de esta última idea se encuentra en el fresco de Rafael "La escuela de Atenas" (1512); aunque la identificación de los personajes está muy discutida, abajo tienes una de ellas, incompleta, a la que he añadido la cronología aproximada de las figuras. Puedes comprobar que aparecen representados dos dioses, un rey (Alejandro), 18 filósofos que vivieron entre los siglos VI a.C. y XII, un historiador (Jenofonte), un matemático (Euclides), un escritor (Homero), cuatro pintores contemporáneos entre los cuales se encuentra el autorretrato del propio autor... No contento con eso, utiliza la imagen de personajes actuales (Miguel Ángel, Bramante) para representar filósofos antiguos, fusionando veinte siglos en una misma figura.

Ese es el poder de la pintura sobre el tiempo.