Literatura Española del Siglo XVII

ROMANCES DE GÓNGORA

3.3.3.- Al pie de un álamo negro (1614)

 

Al pie de un álamo negro,
y más que negro bozal,
pues ha tanto que no sabe
sino gemir o callar,
algo apartado de Esgueva, 5
porque el sucio Esgueva es tal
que ni aun los álamos quieren
dalle sus pies a besar,
estaba en lo más ardiente
de un día canicular, 10
entre dos cigarras, que
le cantan el sol que fa,

un Miércoles de Ceniza,
vestido de humanidad,
a cuya mesa ayunaran 15
los Martes de Carnaval,
un hidalgo introduciendo
en las cuchilladas paz
de un follado incorregible,
puesto que mayor de edad;
20
que la vejez de unas calzas
desgarros contiene más
que la juventud traviesa
del cantado Escarramán.
Repararlas pretendía, 25
si se pueden reparar
cuchilladas tan mortales
con una aguja no más.
¡Mecánica valentía!,
bien que su temeridad 30
le va entrando en un confuso
laberinto criminal,
donde fincará, no obstante
que con fin particular
envaine su dedo el mismo 35
dedalísimo dedal,
porque le ha metido el hilo,
y ha de quedarse, o andar
requiriendo a fojas ciento
las verdes bragas de Adán. 40
Congójale esto de suerte,
que desatado nos da
lo Rengifo en el sudor
a veinte mil el millar;
porque el sudor de un hidalgo 45
todo ha de ser calidad,
tanto que su escarpín diga
a cien pasos el solar.
Mayores el Sol hacía
las sombras del árbol ya, 50
cuando el prado pisó alegre
la postrada del lugar.

 

 


Temiendo, pues, que la gente
no gustase de pasar
por las que fueron calzadas 55
a vista del arrabal,
justicia en dos puntos hecho
sin vara de tafetán,
por lo menos llama cuantos
de latón esbirros trae, 60
alfileres que le prendan

lo que pendiendo de atrás
nos hacía su pendencia
sentir no bien y ver mal.
Consiguiólo, y atacando 65
las que por su antigüedad
primadas fueran de España
a mi voto en Portugal,
a solicitar se fue
dos mulas de cordobán, 70
que le hierran de ramplón
vecinos de Fregenal.
Infante quiere seguir
a los Principes, que irán
con Su Majestad a Irún 75
el octubre que vendrá.
Previene, pues, carruaje;
no alegue anterioridad,
cualque Marqués de Alfarache
o Conde de Rabanal. 80
Porque si no Montesino,
montañés desea catar
a Francia, y con el de guisa
tener estrecha amistad;
que tanta hambre, no sólo 85
cata a París la ciudad,
sino a la Mesa Redonda
do los Doce comen pan.
Penetrar quiere aquel reino,
pues a la necesidad 90
debe cuanto lemosino
en Francia puede gastar;
seguro de encontrar nones
donde tantos Pares hay,
si ya no es que en latín 95
son más francos que en vulgar.
No está España para pobres,
donde esconde cada cual
en el arca de No he
lo que vais a demandar. 100
Las espaldas vuelven todos
al pedir, con priesa tal,
que al que buscares con peto
le hallarás con espaldar.
Esto, pues, hará a Rengifo. 105
llevando más de real
en las venas que en la bolsa,
seguir a Su Majestad.