Literatura Española del Siglo XVII

02.- POESÍA BARROCA

TEMAS E IDEAS FUNDAMENTALES

2.9.- Poesía religiosa y poesía a lo divino

El Barroco es, en ocasiones, un movimiento de intensa religiosidad que da lugar a hermosos poemas de los grandes autores de la época (Lope de Vega, por ejemplo). Uno de los más conocidos, sin embargo, es anónimo:

A CRISTO CRUCIFICADO

Velázquez (1632)

No me mueve, mi Dios, para quererte
El cielo que me tienes prometido;
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por ello de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No tienes que me dar porque te quiera;
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

(atribuido a S. Francisco Javier, S. Ignacio de Loyola, Santa Teresa, Fray Miguel de Guevara y Fray Pedro de los Reyes; se publicó en Vida del espíritu de Antonio de Rojas (1629)

Por otra parte, continúa la tendencia, iniciada en la segunda mitad del siglo XVI, a volver a lo divino poemas profanos más o menos populares. Si te fijas, los autores que aparecen abajo nacen en los años 60 del XVI y mueren hacia 1630, aunque es una práctica que se sigue empleando a lo largo de todo el siglo. Aquí tienes una pequeña muestra:

JOSÉ DE VALDIVIELSO (1560?-1638)

LETRA AL NIÑO JESÚS

Carlo Dolci: Niño Jesús con corona de flores (1633, Museo Thyssen)

Entra mayo y sale abril;
¡cuán garridico me le vi venir!

Hízose mayo encarnado
el Niño Jesús que adoro,
y entre el pelo rizo de oro,
de hermosas flores cercado.
Como un mayo enamorado,
al alma viene a servir;
¡cuán garridico me le vi venir!

Hecho ya un florido mayo,
por si su Esposa despierta,
quiere plantarse a su puerta
por dar vida a su desmayo;
estrecho le venía el sayo,
y en Belén se le hizo abrir;
¡cuán garridico me le vi venir!

Por servir a sus amores
ciñe sus sienes hermosas
de jazmines y de rosas,
que son de su amor colores;
mas, ¡ay Dios!, que tras las flores,
espinas le han de salir:
¡cuán garridico me le vi venir!
Entra mayo y sale abril;
¡cuán garridico me le vi venir!

Romancero espiritual

JOSÉ DE VALDIVIELSO

LETRA A UNA ALMA PERDIDA

La malva morenica, y va,
la malva morená.

Por irte tras tus antojos,
alma, olvidas mis amores, [anagrama malva=alma]
y pensando coger flores,
tienes de coger abrojos.
¡Ay, morena de mis ojos!
De ti, sin mí, ¿qué será?
La malva morenica, y va,
la malva morená.

Después que a verme no vienes,
estás tan marchita y lacia,
que sé que no tienes gracia
ni que cosa buena tienes;
vuelve a tus seguros bienes,
que con los que el mundo da,
la malva morenica, y va,
la malva morená.

Basta ya tanto desdén
pues ves que por tu amor muero,
el pecho abierto te espero,
a aqueste pecho te ven;
yo sé que en él te irá bien,
que si te estás por allá,
la malva morenica, y va,
la malva morená.

Después, alma, que te fuiste,
Diré, pues que me olvidaste,
Que sin alma me dejaste,
Pues sabes que mi alma fuiste;
vuelve al pecho que rompiste,
que como sin alma está,
la malva morenica, y va,
la malva morená.


ALONSO DE BONILLA (+ d. 1635)

EL JUEGO DE ¿Dónde pica la pájara pinta? ¿Dónde pica?

AL ESPIRITU SANTO

Mil disfraces de amor toma
Dios, de puro enamorado,
hasta su Espíritu ha dado
en figura de paloma;
en la cabeza de Roma
hace nido celestial,
y viendo su vuelo real,
su dulce esposa replica:
¿Dónde pica la pájara pinta?
¿Dónde pica?

Pica en un corazón sano,
donde Dios, como neblí,
gusta de cebarse allí,

teniéndole de su mano.
¿Y en un corazón profano
y en alma que es viciosa?
—Ox, que no posa.

Juegos de Noches Buenas (1605)

ALONSO DE LEDESMA (1562-1633)

AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

En metáfora de una caza. ROMANCE

¿Quién pasa, quién pasa?
El Rey que va a caza.

Despertad, corazón mío,
si sois amigo de caza,
y veréis al Rey del cielo
puesto en espera del alma.

Cielo y tierra van a ojeo
con inspiraciones santas,
que la busquen y la sigan,
que la cerquen y la traigan.
Entre aquel granado trigo
se ha escondido por tirarla,
y aunque es tan grande su Alteza,
toda su persona tapa.
¿Quién pasa, quién pasa?
El Rey que va a caza.

La Cruz sirve de escopeta,
su dulce vista, de balas,

de pólvora, su dotrina,
y de fuego, sus palabras.
Del pedernal de su pecho

ya tengo evidencia clara,
pues hasta mi propio yerro
mil centellas de amor saca.
Apretad, Amor, la llave,
muera de amores el alma,
que se ha puesto cabe el trigo,
junto al corriente del agua.
¿Quién pasa, quién pasa?
El Rey que va a caza.

Es una pintada corza
esta voluntad humana,

tan hermosa como libre,
tan ligera como varia.
Muere por cazarla el Rey,
y le ha costado el buscarla
muchos pasos y sudor
con el sol y con la escarcha.
Diga el huerto donde estuvo
de rodillas por tirarla,
el monte adonde subió
y el abismo donde baja.
¿Quién pasa, quién pasa?
El Rey que va a caza.

Conceptos espirituales y morales